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18/10/2016 - Nota de prensa

1 de cada 3 mujeres necesita un tratamiento para la osteoporosis después de superar un cáncer de mama

Día Mundial del Cáncer de Mama y Día Mundial de la Osteoporosis, 19 y 20 de octubre, respectivamente

Un grupo de oncólogos y especialistas en medicina interna del Hospital del Mar e investigadores del Programa de Investigación Musculoesquelética del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) coordinan desde hace 9 años un Programa de Salud Ósea en mujeres con cáncer de mama, que acaba de incluir a la paciente número 1.000, y han evaluado sus beneficios. Este programa protege la salud ósea de las pacientes que han superado un cáncer de mama con receptores hormonales positivos –el más frecuente, un 70% de los tumores de mama lo son– y que necesitarán tratamientos de mantenimiento de larga duración que pueden provocar osteoporosis.

Desde que se aprobó el uso de los inhibidores de la aromatasa, un fármaco que se usa en el tratamiento adyuvante del cáncer de mama con receptores hormonales positivos, la osteoporosis está en el punto de mira de los expertos del Hospital del Mar, que hacen un seguimiento atento de la cuestión y prevén sus consecuencias. Este tratamiento supuso un cambio importante de paradigma en el tratamiento de las pacientes postmenopáusicas, y es la mejor opción terapéutica para estas pacientes y tiene muchos beneficios. Pero la otra cara de la moneda es que son tratamientos de larga duración y producen dolores articulares y osteoporosis, y por lo tanto hay que estar muy atentos a la salud ósea de las pacientes.

Los inhibidores de la aromatasa se dan a pacientes que se han sometido a cirugía y han terminado sus tratamientos con éxito. Este tipo de tumores afecta a mujeres de entre 40 y 80 años y, al haber superado el cáncer de mama y tener que mantener tratamientos de larga duración, los efectos colaterales surgen al cabo de los años. El Dr. Ignacio Tusquets, director del Programa de Salud Ósea y jefe de sección del Servicio de Oncología subraya que: "Son pacientes que han sufrido un cáncer de mama, lo han superado y hacen los seguimientos de control con su oncólogo y un tratamiento de mantenimiento con inhibidores de la aromatasa. De modo que son supervivientes de un cáncer y, por lo tanto, hemos de esmerarnos mucho para que con los tratamientos no sufran un daño colateral que empeoraría su calidad de vida en un futuro”.

El Programa de Salud Ósea en mujeres con cáncer de mama es un protocolo coordinado por oncólogos y internistas especializados en salud ósea. "Cuando una paciente tiene un cáncer de mama con receptores hormonales positivos y sabemos que le deberemos prescribir inhibidores de la aromatasa, ya activamos el protocolo con los internistas", explica el Dr. Tusquets. "Nosotros evaluamos a la paciente de forma exhaustiva con parámetros bioquímicos, densitometrías óseas y un estudio morfológico, y hacemos un diagnóstico de cómo tiene los huesos desde el primer momento. Además, tenemos en cuenta la calidad de vida, el estilo de vida y la alimentación", puntualiza el Dr. Xavier Nogués, jefe del Servicio de Medicina Interna y codirector del Programa. "Nos podemos encontrar con pacientes que parten de tener una salud ósea excelente y que por lo tanto debemos preservar, y hacemos un control exhaustivo prestando mucha atención a cualquier cambio. También hay pacientes que parten de una salud ósea que ya requiere una intervención desde el primer momento, o pacientes que pueden estar en riesgo de sufrir una osteoporosis y hay que hacer un seguimiento muy cuidadoso para que no la desarrollen debido al tratamiento. Un 30-35% de las pacientes que vemos en la unidad acabarán necesitando algún tratamiento específico para la osteoporosis", explica el Dr. Nogués.

Este programa está llevando a cabo el estudio B-ABLE (Aromatasa Bone Lose Evaluation) y tiene varias líneas de investigación financiadas con 3 becas competitivas FIS que evalúan la genómica y la genética de estos efectos sobre la salud ósea, además del estudio de las áreas del dolor con resonancias magnéticas funcionales y la microindentación ósea; además llevan a cabo numerosos estudios que ya han dado múltiples resultados. Uno de los estudios que han liderado evidencia que el 90% de las pacientes con cáncer de mama tiene un déficit de vitamina D y que el tratamiento con suplementos de vitamina D mejora mucho su calidad de vida, reduce la pérdida ósea y alivia los dolores articulares.

Un programa que favorece la adherencia al tratamiento

Uno de los grandes problemas de esta medicación tan necesaria es la pérdida de adherencia al tratamiento, que se estima en un 30% pero se sospecha que está infravalorada. "El beneficio del tratamiento con inhibidores de la aromatasa es indudable y hay que minimizar la posibilidad de que las pacientes abandonen el tratamiento a causa de los dolores articulares", explica la Dra. Sonia Servitja, oncóloga del Servicio de Oncología del Hospital del Mar y del Programa de Salud Ósea en mujeres con cáncer de mama. "Formar parte de un programa de estas características hace que las pacientes se sientan más apoyadas. Aunque implica más visitas de control, esto, lejos de ser un motivo de queja, hace que se sientan más acompañadas y nos aseguramos de que no dejan la medicación, además de poder detectar cualquier cambio mínimo en el estado de su salud ósea", expone la Dra. Servitja, y prosigue: "La gran mayoría de estas pacientes habrán sobrevivido a un cáncer de mama y afortunadamente envejecerán, pero debemos garantizarles que lo puedan hacer con una buena salud ósea y una buena calidad de vida”.

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